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CAPÍTULO 03 · 6 MIN DE LECTURA

Alimentos ultraprocesados

La clasificación NOVA, la disbiosis microbiana y las consecuencias fisiológicas de la alimentación moderna de conveniencia

Envases de alimentos sin marca junto a verduras frescas.
Imagen ilustrativa generada por IA · Alimentos ultraprocesados

Sección: Salud | Vida Vertical

Resumen

La industria alimentaria moderna ha inundado el mercado de productos ultraprocesados de conveniencia, apreciados por su intensa palatabilidad y su larga vida útil. Este artículo los analiza mediante la clasificación científica NOVA y examina sus implicaciones metabólicas y microbiológicas: desde una ingesta energética elevada y perfiles nutricionales desfavorables hasta los posibles efectos de ciertos emulsionantes industriales sobre la barrera mucosa intestinal. Por último, explica cómo los alimentos obtenidos en sistemas hidropónicos y acuapónicos controlados pueden favorecer una dieta mínimamente procesada y respetuosa con el microbioma.

1. Introducción: la clasificación NOVA como instrumento de evaluación científica

Los términos «producto preparado» y «alimento de conveniencia» abarcan un amplio espectro de alimentos elaborados industrialmente. Para estudiar de forma sistemática sus efectos sobre la salud, el grupo de investigación dirigido por el profesor Carlos A. Monteiro, de la Universidad de São Paulo, desarrolló la clasificación NOVA. En vez de ordenar los alimentos por su contenido en macronutrientes, el sistema los agrupa según la naturaleza y el grado de su procesamiento industrial:

  • Grupo 1: alimentos sin procesar o mínimamente procesados. Verduras frescas, frutas, legumbres, frutos secos, carne y leche. El procesamiento se limita principalmente a métodos como el secado, la pasteurización, la fermentación o la congelación.
  • Grupo 2: ingredientes culinarios procesados. Aceites, grasas, azúcar y sal obtenidos de alimentos del grupo 1 o de la naturaleza y utilizados para cocinar.
  • Grupo 3: alimentos procesados. Alimentos del grupo 1 conservados o preparados con ingredientes del grupo 2, como verduras en conserva, queso y pan recién elaborado.
  • Grupo 4: alimentos ultraprocesados. Formulaciones industriales elaboradas en gran medida con sustancias derivadas de alimentos —como hidrolizados, aislados y almidones modificados— y aditivos destinados a modificar el sabor, el color o la textura, entre ellos aromas, emulsionantes y colorantes. Por lo general contienen pocos alimentos intactos del grupo 1.

La crítica nutricional se centra principalmente en el grupo 4. Muchos de estos productos se formulan para resultar muy apetecibles, prácticos y fáciles de consumir, características que pueden favorecer una mayor ingesta energética.

2. Consecuencias metabólicas: hiperpalatabilidad y la trampa calórica

Un estudio pionero de 2019, realizado en régimen de ingreso por Hall y sus colaboradores en los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), examinó cómo afectan los alimentos ultraprocesados a la ingesta energética. Los participantes recibieron a voluntad una dieta ultraprocesada o una no procesada. Las dietas se diseñaron para igualar las cantidades ofrecidas de calorías, macronutrientes, azúcar, sodio y fibra, aunque inevitablemente diferían en algunas propiedades de los alimentos y las comidas.

Los participantes consumieron unas 500 kilocalorías diarias más con la dieta ultraprocesada y ganaron peso durante esa fase. Una mayor velocidad al comer, la estructura física y la densidad energética de los alimentos pudieron contribuir al resultado; el estudio no demuestra que un aditivo o mecanismo concreto fuera el responsable.

3. La carga oculta: sodio, sacarosa y desequilibrios en el perfil de ácidos grasos

Los alimentos ultraprocesados pueden contribuir de manera sustancial al consumo de sodio y azúcares libres en los patrones alimentarios occidentales. La Sociedad Alemana de Nutrición (DGE) establece como valor orientativo un máximo de 6 gramos de sal al día. Elegir con frecuencia productos ricos en sal facilita superar esa cantidad, mientras que una ingesta elevada y sostenida de sodio se asocia con mayor presión arterial y riesgo cardiovascular.

La calidad de las grasas también merece atención. Muchas salsas, marinados y preparaciones fritas utilizan aceites vegetales económicos, como el de girasol. Puesto que el aceite de girasol convencional es rico en ácido linoleico omega-6 y contiene poco omega-3, una dieta dominada por estos productos puede ofrecer fuentes de grasa poco variadas. Sin embargo, los omega-6 son nutrientes esenciales y la evidencia no permite calificar al ácido linoleico como inflamatorio por sí mismo; la prioridad práctica es una dieta globalmente equilibrada que aporte también suficientes ácidos grasos omega-3.

4. La dimensión microbiana: emulsionantes y barrera intestinal

Desde la perspectiva microbiológica, se están investigando ciertos aditivos utilizados en productos del grupo 4 por sus posibles efectos sobre la salud intestinal. En experimentos con animales, investigadores de la Universidad Estatal de Georgia observaron que emulsionantes de uso habitual —entre ellos la carboximetilcelulosa (E466) y el polisorbato 80 (E433)— alteraban la microbiota intestinal y reducían la distancia entre las bacterias y el epitelio intestinal.

Estos resultados indican que algunos emulsionantes podrían afectar a la capa protectora de moco y favorecer una inflamación de bajo grado en modelos experimentales susceptibles. No pueden extrapolarse directamente a la exposición humana habitual ni permiten concluir que todos los emulsionantes sean tóxicos. Los estudios en personas siguen siendo limitados; por ello, la recomendación más prudente es priorizar alimentos variados y ricos en fibra, teniendo en cuenta la tolerancia individual y el patrón dietético completo.

5. La perspectiva de Vida Vertical: la antítesis del ultraprocesamiento

Desde la perspectiva de la acuaponía y la hidroponía, el grupo 4 de NOVA contrasta claramente con el objetivo de producir plantas frescas y reconocibles. El ultraprocesamiento suele descomponer la matriz original del alimento, separar sus componentes y recombinarlos con aditivos para obtener texturas, sabores y vidas útiles determinados.

El cultivo vertical y los sistemas sin suelo pueden proporcionar una fuente directa de alimentos del grupo 1, con la ventaja añadida de poder cosecharlos poco antes de consumirlos:

1. Matriz alimentaria intacta y saciedadLas verduras de hoja, los microvegetales y las hierbas cosechados en hidroponía conservan su estructura celular natural. Su volumen, contenido de agua y fibra, junto con la masticación que requieren, pueden ayudar a comer más despacio y favorecer la saciedad como parte de una comida equilibrada. La respuesta de la glucosa sanguínea depende, no obstante, del conjunto de la comida y de cada persona.

2. Menos salsas y emulsionantes industrialesQuien cosecha sus propios microvegetales, hojas de ensalada y hierbas puede preparar aliños sencillos en lugar de depender de productos muy formulados. El aceite de oliva virgen extra o el aceite de lino, el zumo de limón y las hierbas recién recolectadas aportan sabor y permiten controlar todos los ingredientes; el aceite de lino también es fuente de ácido alfa-linolénico, un ácido graso omega-3.

3. El microbioma desde la perspectiva de la acuaponíaLa acuaponía hace tangible la importancia de los ecosistemas microbianos. Su biofiltro, donde los microorganismos transforman compuestos nitrogenados, ofrece una analogía útil —aunque no es un equivalente biológico— del microbioma intestinal humano. Cuidar la simbiosis entre peces, bacterias y plantas puede fomentar ese mismo pensamiento sistémico al componer una dieta variada, rica en vegetales intactos y fibra fermentable.

4. Alternativas congeladas de la cosechaCuando no hay tiempo para cosechar y cocinar cada día, las hierbas, bayas o verduras aptas que sobren de un jardín vertical pueden congelarse enseguida. La congelación rápida conserva bien numerosos nutrientes y compuestos vegetales secundarios, aunque la textura y algunas vitaminas sensibles pueden cambiar. Es una alternativa práctica y sin aditivos frente a muchos platos congelados preparados.

6. Estrategias para la alimentación cotidiana

Los siguientes principios basados en la evidencia pueden ayudar cuando los alimentos de conveniencia forman parte de la vida diaria:

  • Leer los ingredientes y la información nutricional: Consulte la lista de ingredientes junto con la información nutricional. Para el consumo frecuente conviene elegir productos con menos sal, azúcares libres y grasas saturadas y con una cantidad útil de fibra; ningún ingrediente aislado convierte automáticamente un producto en inadecuado.
  • Añadir ingredientes frescos: Agregar verduras de hoja, brotes o hierbas frescas cultivadas en hidroponía a un plato preparado puede aumentar su volumen, fibra y micronutrientes y reducir su densidad energética por ración.
  • Certificación ecológica: La normativa ecológica de la UE limita los aditivos y coadyuvantes de elaboración permitidos, pero «ecológico» no significa automáticamente mínimamente procesado ni nutricionalmente equilibrado. Por tanto, sigue siendo importante revisar la lista completa de ingredientes y la información nutricional.

7. Conclusión

Los alimentos ultraprocesados son formulaciones industriales, no una categoría nutricionalmente uniforme. Las dietas con una proporción elevada de estos productos se asocian de forma consistente con peores resultados de salud, y los estudios controlados muestran que pueden aumentar la ingesta energética; sin embargo, los mecanismos y la contribución de cada producto varían. La clasificación NOVA es una herramienta útil para valorar el procesamiento y debe considerarse junto con la composición nutricional, el tamaño de las porciones y el patrón alimentario global.

Una respuesta práctica a la alimentación basada en productos de conveniencia consiste en hacer de los alimentos mínimamente procesados la base de la dieta. Los cultivos domésticos hidropónicos o acuapónicos pueden poner verduras y hierbas frescas al alcance inmediato y aportar fibra, vitaminas y compuestos vegetales secundarios a las comidas. Es una vía útil —aunque no la única— para lograr un patrón alimentario diverso que favorezca la salud metabólica e intestinal.

Nota: Este artículo ofrece información científica general y no sustituye el asesoramiento médico o dietético individual. Las personas con enfermedades gastrointestinales o síndrome metabólico deben planificar los cambios alimentarios con un profesional sanitario cualificado.

Bibliografía:

  • Monteiro, C. A., et al. (2018). The UN Decade of Nutrition, the NOVA food classification and the trouble with ultra-processing. Public Health Nutrition, 21(1), 5–17.
  • Hall, K. D., et al. (2019). Ultra-Processed Diets Cause Excess Calorie Intake and Weight Gain: An Inpatient Randomized Controlled Trial of Ad Libitum Food Intake. Cell Metabolism, 30(1), 67–77.
  • Chassaing, B., et al. (2015). Dietary emulsifiers impact the mouse gut microbiota promoting colitis and metabolic syndrome. Nature, 519(7541), 92–96.
  • Sociedad Alemana de Nutrición (DGE): valores de referencia D-A-CH para la ingesta de nutrientes. www.dge.de
  • Srour, B., et al. (2018). Consumption of ultra-processed foods and cancer risk: results from NutriNet-Santé prospective cohort. BMJ, 360, k322.

Autor: Uwe | Vida Vertical – Salud